ENTRE LAS HONDAS MANOS


Entre las hondas manos del temor
se ahogaba el ritmo de mis cuerdas.
Mis suspiros se aferraban a las ganas
de besar tus ojos a gritos.
Vino a romperse el cristal de mis horas
al estrellarse en tus gemidos desahuciados,
en tus lagos de oscuras aguas,
en el dolor abierto
en la cintura de tu entraña.
¡Ay, sanguíneas palabras
que apenas podían mantenerse erectas!
La turbia inocencia perdida,
con su piel lánguida, transmutada
por el calor de aquel estío, abrió,
anhelante, sus brazos y dejó resbalar
sus labios por la desnuda raíz
que lame tus noches atrapando lunas,
deshojando flores,
desbrozando luces,
anhelando la carnada de tu vientre,
saboreando la pulpa de las frutas cosechadas
en aquel tiempo de encendidas pasiones
en que nuestros cerrojos, sin tregua, chirriaban.

4 comentarios sobre “ENTRE LAS HONDAS MANOS

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