CON LOS OJOS CERRADOS


¡Emoción que me circundas,
que careces de realidad, de diafanidad,
es tan grande tu ausencia,
tu capacidad de privación,
que ya no veo la esencia,
ni percibo el significado
de la caótica sopa que me rodea!
 
¡Ya no distingo al hombre
entre la confusión de los eventos,
entre la vaguedad de los tonos,
no percibo la calidez de los tiempos,
ni concibo armonía
en el alma del subsuelo,
no hay universo, ni fenómenos,
sólo notas e inventos
en el ayer de mis raíces,
no hay tiempo ni significado,
tan sólo llagas en mis pies
cansados de vagar por el mundo!
 
¿Qué reflejan mis pensamientos,
sino el latido de una inquisidora distancia
en un mañana discontinuo y alejado
de esos lóbregos espacios humanos?
 
La confusa realidad del tiempo,
de las cosas,
sus insólitas apariencias,
inciden en el ahora, en el aquí,
y nos arrastran con sus enormes olas.
 
La suerte es una forma,
y hasta el espacio es ilusorio;
la invención de las figuras
es un antojo del tiempo.
 
En secreto trasfondo, más allá de la orilla,
voy apilando todo lo aprendido,
lo que me reveló mi loca razón,
ese extraño fenómeno,
lleno de sombras y de espacios,
sin causas ni figuras,
sin presencia ni ilusión,
sin efecto ni resultado alguno
que colme mis emociones.
 
¡Ay, mente en calma,
que mantienes cerrados los ojos
ante toda reacción aprendida,
cómo conquistas la realidad
con la única arma
de tu divina inacción!

SI MIS LABIOS OLVIDARAN


Si mis labios olvidaran su emergencia,
igualándose mis noches y el pasado,
sería entonces tu ausente compañía,
sin ningún rastro de vida, de nada urgente,
sin tan siquiera esos turbios ademanes
que desdibujan los recuerdos, quien me diera,
cual tremolante velo, su austera bienvenida.
 
¡Dolencias, decepción,
desvarío, confusas emociones,
esos apuros del pasado
que parten en dos mis recuerdos,
aquellos tremendos disparates,
los sentimientos de toda una vida…!
¿Dónde podría clavar mi ancla?
 
El hierro de la inocencia
lleva en su centro el sufrimiento
de la eterna partida. Entretanto,
en lo profundo, late mi corazón
compartiendo decepciones, alegrías,
entre el hervor del espacio
y el silencio triste de los campos.
 
¡Pasado,
ese pasado donde los dolores
se aglutinan, se conglomeran
y se vierten en el punto en que confluyen
lo hermoso y lo inventado!
 
En el presente se esconde la verdad,
en el presente está mi compañía,
habita el desencanto, todo
lo sometido, pisoteado y enterrado;
en el presente se gesta el plomo del mañana
sin muchos miramientos,
sin apreciar las verdaderas dimensiones,
con las limitaciones de nuestra ilusa mente,
haciendo concesiones a la estrechez del día,
al despotismo del tiempo,
sólo atento a la luz
y a la premura del instante.
 
Y el futuro…
es una carga tan pesada
como la misma vida,
como el metal oxidado de esos errores
que ensucian nuestras sensaciones,
como ese capitán que nos promete
darle significado a nuestros vacíos momentos
para luego hundirnos, irreverente,
en el lóbrego desvarío de unos hechos
que no regalan ninguna sonrisa.
 
Así fluye mi llanto, sobre las aguas del tiempo,
mientras me rodean espectrales luces
hermosas, pesadas, pausadas, apenas esbozadas.

MI FONDO


Mi fondo cobra vida en oscuros rincones,
en las chispas que calientan mi entorno,
en lo que me acompaña y nunca olvido,
en lo que, sin saberlo, he olvidado.                                                                                        
 
Mi espíritu me avisa cuando miento,
me obliga a descubrir lo que reprimo,
me invita a refugiarme en los susurros
cuyos ecos preludian hondos abismos.
 
Mi blasón es la sombra que me entrega
aquello que deseo y me defiende
de la luz que quisiera
romper los espejos.
 
Mis ojos, cómplices de mi historia,
me muestran mi alma entre otras almas,
mi nombre entre otros nombres,
y, entre quebradas cumbres,
me dejan ver el tenebroso
sueño de enfebrecidas mentes.
 
Desde mi adentro más oculto,
desde mi entorno más aislado,
extrañas formas conforman mi verdad.
Veo personas que dudan, perdidas
en sus propias profundidades,
y buscan medicinas que
pagarían sin condiciones.
 
¡Cómo me asustan
esos oscuros recovecos
donde duerme el maestro
del subliminal sabotaje!
 
¿Mudarme, para qué…?
Tan sólo cambiarían las exigencias,
mas permanecería la misma substancia:
esta vida, que persigue a mi alma,
vivaz, impaciente, amorosa,
y alimenta con sus locas caricias
el amable universo
de mis locuaces magulladuras.

HOY ME HA ESTALLADO EL BIEN


Hoy me ha estallado el bien entre las manos
y la tristeza se borró de mi cara.
Mi locura se ha liberado,
mi inocencia derramo por el mundo,
ya, por fin, me gobierna
la hoguera que esperaba.
 
Cósmico imán
me empuja hacia lo humano,
yo lo dejo fluir. En concordancia
con mi sana autoestima,
me abrazo a relaciones
sólidamente forjadas,
me apoyo en ellas.
 
Temo que sea excesiva mi confianza.
Me pregunto: ¿se marchó
de mi vida todo lo negativo?
Mi amor es la verdad,
nada vale una vida
si se hunde en la falacia.
 
El sol del mediodía
con sus labios me abrasa,
brilla en el cielo con presencia clara,
serena, despejada,
sobre todos y para todos
sin faltarle a nadie al respeto,
sencillamente, creyendo en sí mismo.
 
Pero el mundo está lleno
de gente buena que no se quiere,
de triunfadores
que a nadie se enfrentaron,
de las vanas renuncias
de quienes decidieron
dejar pasar, dejar hacer,
de aquellos que murieron
en brazos de la nada.

EN FRÁGIL PAZ


En frágil paz bogamos,
bajo la sombra de millones de cadáveres,
con inquieto rumbo, atravesando parajes
que con nada tienen semejanza.
 
Resplandecientes astros nos rodean,
dubitativos valores nos acechan,
tiembla mi brújula
y apenas marca el rumbo.
 
¡Ningún abrazo!
Más allá de los lamentos,
una cohorte de sombras…
 
Trae el viento del norte
nuevos abusos que se expanden por doquier,
desvergonzadas mentiras
que apagan toda empatía.
 
¡Nada entendemos,
nada sabemos!
¿Quién sufre más que yo?,
¿quién llora más que yo?,
¿quién grita inútilmente
desde un lejano calvario?
 
Entre extrañas miradas avanzamos,
por un desierto de sed y de agonía,
en busca de un amor que nos caliente
mientras atravesamos las frías aguas polares.

RIGEN BENÉVOLOS ASTROS


Rigen benévolos astros
la vida de los hombres,
pule el mundo nuestros huesos
antes de rendirlos en el polvo,
trazan los rudos caminos
profundos surcos en nuestra piel
salpicada por tercas manchas de barro.
Cualquier otro eje sería inestable,
tan sólo la plenitud de solidarias banderas
nos ayudará a culminar el viaje.
Cuando los pueblos se hayan dicho la verdad,
volverá el orden a reinar en el cosmos.