MURMULLOS: Ofrendas (II)

1

¡Oh, aquellos tiempos,

en que hombres y mujeres

adoraban a la tierra!

2

Cuando el dios de la música

dio un golpe de campana,

se encendió mi entendimiento…

¡Y vi que el árbol estaba desnudo!

3

Fiel compañero soy

del estrecho camino polvoriento.

Cuando paso ante el templo,

dejo mi ofrenda.

4

Continúa el siglo su camino…

¡Y yo no puedo

interponer mis manos!

5

Tarde de tibio sol,

me acaricia el viento de otoño;

ensimismado yo, en pleno bosque.

6

¡Oh, distantes estrellas…!

Os hizo un poeta,

señor de los arcanos.

7

¡En su último día,

cayó desde lo alto

de una espumeante cascada!

8

¡…Y al final del camino,

una corona de olorosas flores

para el que quiso desposarse

con la vida!

MURMULLOS: Ofrendas (I)

1

En la tarde de otoño,

ligera,

vuela mi pluma.

2

Todo el espacio

lleno de inspiración.

¡En el silencio,

se esconde la locura!

3

¡Oh, estos versos

de un hombre

que nada sabe de letras!

4

Mi presente es mi futuro.

¡No quiero volver a hacer

aquel viejo papel…!

La vida es calor.

5

Bajo el puente,

un tesoro.

En un instante,

toda la poesía.

6

Avanza la tarde

oculta en su penumbra.

Envuelto el sentimiento

en un halo de nostalgia.

La ternura,

se balancea en el balcón.

7

Soñando, en el silencio,

mi corazón

cayó por el vacío.

8

Con solemnes canciones

y grandes ruedas de fuego,

camina la multitud

hacia el viejo templo.

Ante tanto alboroto,

siento dudas.

MURMULLOS: Secretos (II)

1

¡Ay de quién no conoce

el áspero sabor

del alba!

 

2

La vida…,

la vida…,

¡qué frágil regalo!

 

3

El sol,

al ocaso,

ha incendiado los cielos.

 

4

Se consume el amor

en sus propias llamas.

 

5

¡Sobre las viejas páginas,

versos nuevos!

 

6

¡Parece el plenilunio

un redondo

y blanco velero!

 

7

Al infinito tienden

todos los caminos.

 

8

¡Y al fondo de mi vida,

difuminada, la luz

de los recuerdos!

MURMULLOS: Secretos (I)

1

¡Estrellas, sois

imposibles promesas!

2

¡Para qué, luego, el mundo,

si ya antes fue el cielo!

3

¡Qué rabia

en los versos

del viento!

4

¡Oh, iracundo mar,

tampoco tú derrotarás

al tiempo!

5

¡En el frío cuadrante

de la batalla,

la sola huella de mis dedos!

6

Haciendo ágiles piruetas,

pasa el viejo poeta,

¡trapecista!

7

En el bosque se escondía el ladrón

que había robado la luna.

Una extraña luz

se filtraba entre los pinos.

Mezcla de sueño y de pasión,

¡ansias de mar tenía su mirada!

8

Diabólico es el universo;

su mentira, suave

terciopelo.

MURMULLOS: Nocturno (II)

1

A lo lejos, extrañas luces.

¿Se acercan ya las lluvias

de otoño?

2

En el espejo del otoño

se mira el hombre,

¡tan de cerca..!

3

Al final de mis días,

bailando con la vida,

acaricio su talle.

4

¡Ya murió

otro momento!

5

Junto a la vieja lápida,

joven, la flor

exhala su perfume.

6

La premisa

del amor

es la herida.

7

¡Viejo rapsoda,

en el cielo quedaron

grabadas para siempre

tus estrellas!

8

¡Oh vida mía,

tu poema

qué difícil es de escribir!