MURMULLOS: Nocturno (I)

1

¿Dónde estás,

esencia

de las cosas?

2

¡Pequeños seres

caminan por la senda…!

En el bosque oscurece.

3

En la ópera de la vida,

el mar

es el bajo profundo.

4

¡Cómo mantiene el pato

unidas

todas sus plumas!

5

¡Sonó el gong en el templo…!

¿O es el sol que bosteza

al ocultarse?

6

Quiso robarle a la noche

su secreto;

¡pero ahí, vigilantes,

estaban las estrellas!

7

¡El color de la luna anuncia lluvia,

anuncia lluvia…!

Ella aligera el paso.

8

Borra las huellas

el fiero vendaval.

A la luz de la luna,

brilla la escarcha.

MURMULLOS: Ondas (II)

1

Siempre joven la noche…,

¡y qué dulces

sus brazos!

2

¡Seria,

croando,

la vieja rana!

3

En los brazos

del mar

se ha tendido la noche.

4

¡Una bandada

de azules mariposas

se adentra en el otoño!

5

En un cofre dorado,

la tarde esconde

su secreto.

 

6

La mar…,

¡siempre esperando

que se le acerque un hombre!

7

Con su alforja

de oro, lenta,

avanza la tarde.

8

¡A la luz de la luna,

todos los nombres

me parecen uno!

MURMULLOS: Ondas (I)

1

Reveló su sentido y, luego,

se posó en el estanque.

Leves murmullos.

2

¡Ese eterno buscar el sentido

del cielo,

y de todo lo vivo

sobre la tierra…!

3

Amanecer de estío.

De la vida me llegan,

suaves, las ondas.

 

4

¡Oh, anciano bosque,

qué bien guardas

tu secreto!

5

Abre las alas,

pía…,

¡y se aleja!

6

¡Sencilla,

honesta palabra!,

¿dónde está tu reino?

7

¡Estira su cuello la montaña,

hasta besar

el cielo!

8

En el corazón

del bosque ¡Silencio!,

grita la cascada.

NUEVAS PULSACIONES: Qué es la nada

1

¿Qué es la nada,

sino ausencia

de todo?

 

2

Retumba el trueno

pronunciando el nombre

de lo eterno.

Sobre el cielo

se abaten las sombras.

La luz

se ha marchitado.

 

3

A la sombra,

sentado, el viejo

vigila el mundo.

 

4

En la nada se pierden

todos los gritos.

 

5

Para el hombre,

todo significa algo…

¡Y es bueno que así sea!

 

6

¡Ah, en el cielo,

el eterno brillar

de las estrellas!

 

7

Ruidoso es el ser.

El tiempo, callado,

jamás se hace viejo.

 

8

Del inicio de todo,

nada sabemos.

Ante tanta ignorancia,

¿qué sentido tiene pronunciarse?

NUEVAS PULSACIONES: Toda la poesía

1

Toda la poesía

de la tierra,

en un solo crepúsculo.

 

2

Quiere el hombre poner orden,

y, en el trueno,

grita su rabia el caos.

 

3

El mundo

se va haciendo viejo…,

¡y sus luces se vuelven

de oro!

 

4

¡Ah, ordenar las palabras

de manera que revelen

su pleno sentido…!

 

5

Al croar

de las ranas,

se afirma el mundo.

 

6

¡Viejo camino;

cielo nuevo!

 

7

Abre sus alas el antiguo sentido;

vuela, y, luego, se posa…,

¡pero no expresa su significado!

 

8

¡Mirad la vieja rana:

cómo salta y salta,

sin hacer ruido!

AZAHARES: Entre el mar y la estrella

1

Entre el mar y la estrella,

¡tan oscuro!, el vacío.

 

2

¡Tarde de estío…!

Tendida entre los pinos,

arde mi alma.

 

3

Tras el largo crepúsculo,

breve, la aurora.

 

4

¡Pobre mañana!

La imagino en la tarde,

cabeza abajo.

5

Es el viento,

incansable, la voz

del universo.

 

6

Me asomo al mundo,

y veo volar las hojas.

 

7

¡Díctame tú los versos,

oh, esquiva luna,

mientras que yo suspiro!

 

8

En la noche de primavera,

la luna y yo,

cogidos de la mano.

 

AZAHARES: Deshojada la rama

1

Deshojada, la rama

ya se quedó

sin lágrimas.

2

Al piar

de los pájaros,

ríen las hojas.

 

3

Ata la noche sus cabellos

con la rosada cinta

del alba.

 

4

Flor de azahar:

¡cómo hieren tus entrañas

los dardos fríos de la lluvia!

5

Con la aurora,

palidece la luna

de primavera.

 

6

Cada noche,

un pedazo de cielo

entra en mi alma.

 

7

¡Mirando,

siempre buscando

el infinito!

8

¡Sangra el sol, estrujado

contra el agudo vértice

de la montaña!

ESTRELLAS: Para acoger las aguas otoñales

1

Para acoger las aguas otoñales,

abrieron sus copas, jubilosos,

los árboles del río.

Embriagados, se mecen,

¡parece que hubieran

bebido vino!

 

2

Noche de tormenta;

los fantasmas arrastran

sus pesadas cadenas.

3

Ante la fuerza de la lluvia,

el mundo se ha parado.

 

4

Llueve;

la vida suena

a nocturno.

 

5

¡Yo quería luchar

contra el mundo

mañana, mañana…!

Pero el mañana

me aguardó en la esquina.

 

6

Sólo quien hunde

sus raíces consigue

rozar el cielo.

 

7

¡Mira al poeta,

cómo riega las flores

con sus lágrimas!

 

8

Siempre que me reencuentro

con la vida,

hago el amor con ella.