AZAHARES: Entre el mar y la estrella

1

Entre el mar y la estrella,

¡tan oscuro!, el vacío.

 

2

¡Tarde de estío…!

Tendida entre los pinos,

arde mi alma.

 

3

Tras el largo crepúsculo,

breve, la aurora.

 

4

¡Pobre mañana!

La imagino en la tarde,

cabeza abajo.

5

Es el viento,

incansable, la voz

del universo.

 

6

Me asomo al mundo,

y veo volar las hojas.

 

7

¡Díctame tú los versos,

oh, esquiva luna,

mientras que yo suspiro!

 

8

En la noche de primavera,

la luna y yo,

cogidos de la mano.

 

AZAHARES: Deshojada la rama

1

Deshojada, la rama

ya se quedó

sin lágrimas.

2

Al piar

de los pájaros,

ríen las hojas.

 

3

Ata la noche sus cabellos

con la rosada cinta

del alba.

 

4

Flor de azahar:

¡cómo hieren tus entrañas

los dardos fríos de la lluvia!

5

Con la aurora,

palidece la luna

de primavera.

 

6

Cada noche,

un pedazo de cielo

entra en mi alma.

 

7

¡Mirando,

siempre buscando

el infinito!

8

¡Sangra el sol, estrujado

contra el agudo vértice

de la montaña!

ESTRELLAS: Para acoger las aguas otoñales

1

Para acoger las aguas otoñales,

abrieron sus copas, jubilosos,

los árboles del río.

Embriagados, se mecen,

¡parece que hubieran

bebido vino!

 

2

Noche de tormenta;

los fantasmas arrastran

sus pesadas cadenas.

3

Ante la fuerza de la lluvia,

el mundo se ha parado.

 

4

Llueve;

la vida suena

a nocturno.

 

5

¡Yo quería luchar

contra el mundo

mañana, mañana…!

Pero el mañana

me aguardó en la esquina.

 

6

Sólo quien hunde

sus raíces consigue

rozar el cielo.

 

7

¡Mira al poeta,

cómo riega las flores

con sus lágrimas!

 

8

Siempre que me reencuentro

con la vida,

hago el amor con ella.

ESTRELLAS: Deseos

1

¡Deseos, deseos…!

Mirad al Buda, ahí, sentado,

¡qué bien sabe escuchar!

 

2

¡Cuándo estaremos

de acuerdo yo

y mi destino!

 

3

Abajo, el suave perfume

del jazmín;

arriba, indeciso, el titilar

de las estrellas.

 

4

¡Madura el amor,

y sangra,

y sangra…!

 

5

No hay meta ninguna

en el eterno círculo.

 

6

Naturaleza, y tú,

¿qué me quieres decir?

 

7

Quiero que me tengas

en lo poco que valgo.

¡No esperes nada

grande de mí!

Me aparto de la multitud

para no dejarme confundir

por ella… ¡Ése es mi arte!

¿Hago mal intentando

construir mi propio sendero?

 

8

Tú, que puedes más que nadie,

¡callas, callas…! 

Me entregas tus dones

como por descuido…

Y yo, aquí,

¡anhelando tus caricias…!

ESTELAS DE INFINITO: Qué dedos invisibles

1

¿Qué dedos invisibles,

como brisa suave,

me acarician?

2

El cielo y yo, en silencio.

La vida, como el mar,

¡venga a hablar,

venga a hablar…!

 

3

¿Y tú creías,

pobre corazón mío,

que la vida también te amaba?

 

4

¡Nunca llega el sol

a tiempo de besar

a la noche!

 

5

Iba a caer en el amor…,

¡cuando una mano

me sostuvo!

 

6

Por la ventana,

todo parece en calma…

¿De qué la angustia?

 

7

Mece las hojas la suave brisa,

o las agita el viento huracanado;

así, mis sentimientos.

 

8

¿Quién soy yo,

sino una sombra

entre las sombras?

 

ESTELAS DE INFINITO: El mundo

1

El mundo, como un niño travieso,

a unos obedece mientras les hace

diabluras a los otros.

2

Llora la tierra,

y, en seguida, ríe.

3

Enamorado de la rosa,

tan ardiente, el verano

la quemó con sus besos.

4

Se ocultó el sol;

el cielo

llora estrellas.

5

¡Qué fieles marchan, juntos,

el viento y la arena!

6

Donde se apaga el mundo,

se encienden mis sueños.

7

Yo a ti no te conozco,

vida mía. ¿Y tú a mí…?

8

En silencio,
trae la noche paz
hasta mi corazón.

AZAR: Blancas páginas

1

¡Blancas páginas,

en vosotras se esconden,

como niños traviesos,

mis poemas!

 

2

Tarde de invierno;

vuelan las hojas, intentando

colmar la nada.

 

3

Sueña el poeta,

enamorado

de sus propias palabras.

 

4

Insomnio; llueve…

¡Mis ojos,

mis ojos ahora,

qué inútiles!

 

5

Ante nosotros, hondo,

el abismo.

 

6

Ardiente, besó el sol

el rostro

de la estatua.

 

7

La tarde,

sobre el campo,

derrama su silencio.

 

8

Tiñe de blanco

la nieve mis cabellos.

Hoy es ayer

para el poeta.

AZAR: Enamorada del sol

1

Enamorada del sol,

canta su canción

de la tarde la tierra.

 

2

Vago por los caminos

buscando otro horizonte;

tras los montes lejanos,

solo, el crepúsculo.

 

3

¡Oscura noche,

dulce amiga!,

¿te has perfumado

para mí?

 

4

Crece el amor

como una hermosa flor, solitaria,

en el prado del tiempo.

 

5

Mi voz,

¿es de otro ser?

Sobre la mar cabalga

un oscuro jinete.

 

6

¡Ah, otoñales hojas,

también yo

tuve un árbol!

 

7

Se detuvo el tiempo;

en la quietud del bosque,

dormido, el infinito.

 

8

En la noche, callada,

escucho el mar…

Las estrellas

me dicen: “¡Ten coraje!”

CANCIÓN DE LUZ: Raya el día

1

Raya el día.

Parece el horizonte una cascada

de turbulentos sueños.

 

2

Quise caminar

por el jardín de los dioses;

esperaba que lirios, jazmines y azahares

cayeran en mis brazos a montones y,

cuando ya desesperaba,

sentí el perfume de una rosa

que, olvidada, crecía

en mi corazón.

 

3

La luna

rompió a hablar

a través de mis labios.

 

4

Nubes de oro.

Flor

de primavera.

5

Salgo a mi jardín,

y escucho a los nuevos capullos

que de amables futuros,

amorosos, me hablan.

 

6

¡Qué alegría en mi corazón,

cuando oigo la bella balada

que, dichosa, me canta 

la mañana de abril!

 

7

Amarillas hojas,

vosotras no sabéis cantar;

pero ¡qué bien voláis!

 

8

Pasa la vida,

y deja sus huellas

sobre mis palabras.