PASAJERO SOY


Pasajero soy de una divina estrella
en la que, con alivio,
vaciar pude mi veneno interior,
mi espanto ante la vida,
la pesadilla de esa inevitable tortura
de ir a tientas,
en el espacio de una consciencia interminable,
para llorar ante lo desconocido
y sumergirme en el cieno brutal
de ese dormir sobre el horror
del que jamás nadie despierta.